La mayoría de las canciones del género son tachadas de tener un ritmo repetitivo. Sin embargo, la mayoría de las críticas van orientadas hacia las letras, de contenido explícito; unos las tachan de inmorales mientras que otros indican simplemente que tienen un alto contenido violento, sexual y machista. Diversos estudios aseguran que los sonidos, el vocabulario, la indumentaria, las letras y la actitud de este estilo se basan en el bandolerismo y la delincuencia; estas acusaciones serían aún más graves que las del acusado sexismo de algunas de sus letras. Este es el motivo de que en España numerosas emisoras de radio se nieguen a fomentar este fenómeno.